Actualmente, debido a su escasez y a su alto precio (se necesitan 30 rosas para conseguir una gota de esencia) la mayoría de los aceites esenciales que se distribuyen en los comercios, son derivados de la síntesis de la hulla o de hidrocarburos, y por lo tanto sin una garantía de utilidad para su empleo en aromaterapia. No obstante, si el precio de la esencia natural fuese demasiado alto, pueden utilizarse las aguas procedentes de su destilación, ya que conservan sus mismas propiedades. En la antigüedad, además de ser utilizarlos en cosmética, eran conocidos por sus efectos psicológicos, por sus efectos como refuerzo de los mecanismos de defensa del organismo y como purificadores de las toxinas corporales.
Últimamente su uso en aromaterapia como curativo se ha intensificado y diversificado a través de aplicaciones directas sobre la piel, inhalaciones, como aditivos del agua de baño, como componentes de múltiples medicamentos, en muy bajas concentraciones que acostumbran a variar entre el medio por ciento al uno por ciento. Hay que tener en cuenta que nunca en ninguna parte del cuerpo, deberán aplicarse concentraciones superiores al 3%. La elección del aceite esencial y sus proporciones de mezcla es más fruto de la experiencia que de las normas que puedan darse, y por lo tanto, habrá que tener en cuenta el conjunto de conocimientos y experiencias del aroma-terapeuta, ya que la variedad de aceites y sus aplicaciones es muy amplia.
Los aceites naturales contienen agentes activos que pueden tener importantes efectos psíquicos, y su aplicación siempre debe ser llevada bajo la dirección de un aromaterapeuta.
Solo se pueden tomar por vía oral bajo un estricto control de un profesional cualificado. Algunos como el eucalipto, ajenjo y salvia no pueden ingerirse nunca. Muchos aceites esenciales como las almendras amargas, mostaza, ruda, Artemisa etc.,son muy tóxicos y no deben utilizarse nunca en aromaterapia. Otros aceites esenciales como la hoja de canela, el enebro, limón, alcanfor blanco, pimienta negra, goma de eucalipto, menta, jenjibre, tomillo, aguja de pino pueden ser muy irritantes para la piel si se aplican en una concentración suficientemente alta, o sin mezclarla con otro aceite o loción transportadora
( aceite o loción empleado para diluir aceites esenciales para su uso en masajes y otras aplicaciones en la piel. Los aceites esenciales basados en cítricos son fototóxicos (naranja amarga, naranja dulce, lima, limón, pomelo, mandarina) , y causan una reacción cutánea perjudicial si se expone a la luz solar directa dentro de las cuatro horas posteriores a su aplicación.
Hay personas que ignoran que son alérgicas a algunos aceites, por lo que todos deben realizar una pequeña prueba cutánea antes de utilizar cualquier aceite esencial nuevo. Las pruebas cutáneas se realizan con parches en los que se aplica, cerca de la muñeca, una pequeña cantidad de aceite diluido que se cubre durante doce horas. Si aparece un enrojecimiento o irritación hay que evitar este aceite, o si se viera que la causa del problema es un exceso de concentración podría realizarse una segunda prueba con el aceite más diluido. De todas formas, hay que tener en cuenta que cualquier persona que experimente una reacción alérgica a un aceite esencial, debe abandonar su uso.